Éste es el reto que se ha planteado Julián Sanz, vitoriano de adopción pero nacido en tierras vizcaínas hace 33 años, que afrontará 740 kilómetros entre Roncesvalles (Navarra) y Santiago de Compostela (Galicia) el próximo 30 de junio.

Más que el aspecto físico, lo importante es controlar el sueño

Aficionado al ciclismo pero no profesional de este deporte, Sanz, informático, se ha especializado en el ultrafondo, una modalidad en la que se recorren grandes distancias en el menor tiempo posible. Dormir, actividad que hay que administrar, pasa a un segundo plano en las grandes distancias. Comer y beber sobre la bicicleta es un hábito más, porque se vive sobre las dos ruedas.

“Más que el aspecto físico, lo importante es controlar el sueño”, explica el aventurero. “Pequeñas cabezadas de 20 minutos, bien distribuidas, permiten el descanso”. Y es que para Sanz, acostumbrado a madrugar para salir en bici, es normal comenzar a rodar de madrugada durante siete horas, regresar a casa, dormir 20 minutos y volver a salir otras siete horas.

“La velocidad no es tan importante, lo que interesa es mantener un ritmo constante”, según el corredor.

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