La contestación al recrecimiento de Yesa ha sido severa desde el comienzo del proyecto. La inundación de la población de Sigües y la afección de más de nueve kilómetros del Camino de Santiago en la parte aragonesa, además de varias ermitas de la zona, elevó el tono de las críticas hacia el nuevo embalse, en cuya fase de información pública recibió más de 3.700 alegaciones.

Con la reducción de la cota máxima de llenado a los 511 metros, en lugar de los 521 metros previstos inicialmente, el Ministerio entiende que se logra reducir la afección a los ecosistemas y a las zonas de especial protección para la flora y la fauna y evita así inundar la población de Sigués. Sin embargo, en este municipio se construirá un dique de contención que se eleva sólo nueve centímetros por encima de una crecida extrema del río Aragón. La altura máxima del agua en la nueva presa se sitúa en 511 metros sobre el nivel del mar y su cota de coronación en 520 metros, y entre ambos niveles se encuentra la máxima avenida que puede alcanzar el Aragón en un milenio -512,7- así como la llamada crecida extrema -514,16-. Sigüés, municipio que verá inundado cuatro casas, almacenes, pajares y campos, entiende que el proyecto anega núcleos de población y que debería desecharse al incumplir una obligatoriedad fijada en el acuerdo de la Mesa del Agua. Su dique de contención se eleva a 514,25 metros.

Por otra parte, uno de los principales efectos de la reducción de la cota del recrecimiento ha sido la disminución de las afecciones al Camino de Santiago. En el proyecto aprobado se ven afectados 0,8 kilómetros del trazado norte y 3,4 km del sur, sin necesidad de trasladar las ermitas de San Jacobo y San Juan en Ruesta, puestas en peligro en el proyecto inicial. Esos 4,2 kilómetros del Camino afectados (la mitad de los 9,4 km previstos con la cota 521) sí que obligarán a reponer el puente de hormigón sobre el río Esca y el río Regal, así como a trasladar dos fuentes asociadas al patrimonio jubilear. Con la nueva cota también se inundan elementos de especial valor arqueológico como el yacimiento de El Coscojar. De hecho, en la propia aprobación ministerial se acuerda que en el caso de una posible aparición de nuevos elementos arqueológicos, se tiene la obligación de paralizar las obras y actuar conforme a la normativa vigente en la materia.

El hecho fue celebrado cuando tuvo conocimiento el comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO que consideró que “aunque el recrecimiento propuesto sigue afectando a partes menores de la ruta, no afecta al valor universal del elemento”.

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